Lunes

Otra tarde más disfrutando de la lectura en el taller de lectura y escritura. Y entonces la vi aparecer por la puerta. Era pequeña, con el pelo moreno y unas trenzas largas y un poco alborotadas. Su piel era blanquecina y sus ojos tristes, pero con una luz que me desconcertó. Al principio aparté la mirada, no comprendía nada, pero luego se dio la vuelta y se fue. Acabó la clase y salía por la puerta cuando la volví a ver, esta vez en la ventana del piso de arriba. Ya se cerraba el CEPA.

Imagen generada con IA (Gemini)


¿Qué hacía ella allí? ¿Por qué no salió con todos?

Creo que me fui a casa, pero no lo recuerdo. De lo que sí me acuerdo es de que me vi otra vez frente al CEPA. Era de noche, pero la puerta estaba abierta. Entré y llamé.

—¿Holaaa…? —Esperé a que alguien me contestara—. ¿Holaaa? ¿Hay alguien?

Tenía tantas ganas de volver a verla como de que alguien me contestara.

Solo podía acordarme de sus trenzas y de sus ojos.

Subí las escaleras despacio, con miedo, agarrada a la barandilla, temiendo caer. ¡No es lo mismo subir las escaleras a oscuras!

Entré en una clase, no había nadie. Entré en otra, tampoco. Así fui recorriendo todo el centro. Entré en mi clase, me senté y esperé a que apareciera. Creo que me dormí, y cuando desperté estaba en mi clase de la tarde con el libro de «Miércoles Addams» en las manos.

 

Paula C

Comentarios