FINAL RELATO ENCADENADO 1 - SORIHUELA Y SANTIBÁÑEZ

Lo que los espíritus de Juan y de Felisa querían era poder abandonar el mundo de los vivos y descansar en paz, pero eso solo podía ser posible cuando la causante (involuntariamente) de aquella desgracia los liberara y, para ello, tenía que pasar una prueba de fuego. ¿En qué consistía? Pues, en meterme en la charca donde ocurrió la desgracia, tenía que superar eso. Yo, que tampoco sabía nadar y que además tenía pánico al agua. Si quería que ellos valoraran hacia el más allá y descansaran en paz, tenía que hacerlo, tenía que superar mis miedos, así que me puse manos a la obra.

Llamé a Cubino, pedí cita para la piscina climatizada y poder tomar unas clases de natación. Cuando fui el primer día, ya me estaba poniendo mala: ese olor a cloro o lejía, ese charco tan grande… Pero bueno, superé el primer paso gracias a ese monitor que tenía para mí sola. He de decir que no aprendí a nadar (o se me ha olvidado) ni superé el miedo al agua, pero tenía que ir a la charca y meterme dentro. Cuando vi que estaba preparada, intenté hacerlo, pero no podía. Entonces aparecieron Juan y Felisa y cogiéndome de las manos me ayudaron a introducirme en la charca, ya no había miedo ni frío ni calor, solo paz, a la vez que ellos iban elevándose hasta infinito.

Y así fue como pudimos descansar todos, ellos y yo, simplemente superando la barrera del miedo, esa barrera invisible que nos ata y nos paraliza, sin darnos cuenta y que cuando conseguimos derribarla se hace la luz.

Toñi



Comentarios